viernes, 20 de marzo de 2020

TERCER DÍA DEL TRIDUO


“Grande eres Tú y haces maravillas; Tú eres el único Dios”. En este tercer día del Triduo, centremonos en la principal de los fines de la liturgia: la alabanza de Dios, que nos ama, que se nos hace cercano en Jesucristo. Esa alabanza debe despertar en nosotros el deseo –que sólo Dios puede lograr- de que desaparezca la triste trampa de la soberbia, causa principal de todos los males personales y sociales. “Infunde tu gracia en nuestros corazones –dice la Colecta- para que sepamos dominar nuestro egoísmo”. El Señor nos pide hoy ese deseo, la voluntad de querer cambiar. Sólo con eso, Él puede hacer maravillas en nosotros. Recordemos como, hoy viernes, el Señor nos pide el pequeño sacrificio de la abstinencia de carne.


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